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2012 SANTA CATALINA DE SIENA
Queridas Hermanas:
Acabo de enviaros el gozoso mensaje de Pascua y
ya siento la premura de una “Mujer de Fuego” golpeando mi puerta… Parece que,
con la divina impaciencia que movió siempre su vida, me dice: “¡Despierta! ¡Apremia
el tiempo… sal con tus Hermanas a recoger las flores para coronar a nuestro
Rey!”. Sé que ya habéis adivinado el nombre de esta Mujer, que ya os la
imaginasteis, siguiendo los impulsos de su corazón, retirada en aquella “celda
interior” y que también pudisteis contemplarla en su lucha titánica por dejar
su deseo y fuerte atracción personal, para acoger y realizar el de su Señor: “¡Sal,
vete a tus hermanos, predica, construye mi Iglesia!” Y después la
contemplasteis, como una hoja en el vendaval, en continuo movimiento por Italia
y Europa movida por el viento del Espíritu…
Con solo 33 años, como su Señor, todo lo tenía consumado. Cada segundo
de su vida estaba engarzado en esa corona de Amor que ofrecía a su Rey. Por fin ya podía retirarse, no a su “celdita
interior”, sino al centro mismo del corazón de Dios.
¡Claro
que sí!, me refiero a Catalina de Siena.
Ella dejó marcado claramente el camino dominicano que es, al fin y al
cabo, el camino de Jesús: “Esa dinámica entre el seguimiento de la voz del
Señor que empuja a salir de la profundidad de la contemplación hacia los
hermanos y el impulso interno de retorno hacia la contemplación cargado con las
esperanzas, dolores, dones maravillosos y pecados de nuestros hermanos. Esta es
la dinámica dominicana que Sto. Tomas resumió en aquel “contemplata aliis
tradere”.
La Europa, el mundo actual, están tan
necesitados como entonces de esa “Mujer de Fuego”… Hermas: ¿Por qué no serlo
nosotras ?…. abramos el corazón al Espíritu y arderemos…
Mientras seguimos el camino, ellos, nuestros
hermanos mayores nos van señalando la ruta.
Desde la “otra orilla” nos animan y mandan fuerzas para vivir según el
don recibido, según nuestro carisma de familia.
El tiempo es veloz. ¡Ojala experimentemos, en
el momento del encuentro final, el gozo de la llegada al puerto siguiendo la
ruta de “Nuestra Estrella” y la alegría de participar con todos los que nos
precedieron, en la Vida nueva de Jesús, el Señor Resucitado.
Unidas en la contemplación de nuestro bello
firmamento dominicano y en el gozo de verlo tachonado de estrellas luminosas,
os deseo.
¡Un feliz día de Sta. Catalina!
Sor
Elvira Diez O.P:
Priora
General
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