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La llegada el Tiempo Ordinario es
ocasión para entrar en la hermosura de lo cotidiano.
Canto a la
cotidianidad
Quiero
cantar y reconocer a todos los que en el anonimato hacen posible, cada día, de
manera discreta, la convivencia y la
paz.
Quiero
cantar a quienes hacen del lugar doméstico un espacio cálido, atractivo y
dulcifican la intemperie del frío, de la soledad, del paro, de la violencia y
el desamor.
Quiero
cantar a quienes ofrecen sus vidas por los demás sin que les sean parientes, ni
siquiera amigos, de manera gratuita, voluntaria, amorosa, y con su entrega dan
la posibilidad de que muchos sientan ayuda en su fragilidad, amparo en su
indigencia, cercanía en su enfermedad.
Quiero
cantar y reconocer a los que oran por otros, sin que ellos lo sepan, y
permanecen en vigilia para que se alivie el dolor del hombre, la angustia y el
desespero de los que se sienten sin fuerzas para resistir la prueba.
Quiero cantar y reconocer a los que miran con
cariño al desconocido, escuchan con atención el desahogo de los que repiten una
vez más su historia, de los que no llevan cuenta del bien hacer.
Quiero cantar y reconocer las vidas de los que
habitan en el medio rural, en los pueblos vacíos, en las estepas humanas, y
aguardan pacientes el curso de los días, en sobriedad y actitud serena.
Quiero
cantar y agradecer a todos los que sin fama ni renombre sostienen el tejido
social y hacen habitable esta hora recia.
Quiero
cantar y recordar a quienes llevan en silencio su prueba, por no sobrecargar
aún más el dolor del mundo, y ofrecen su sufrimiento de manera redentora,
mirando a quien llegó a morir por salvar a todos.
Quiero
cantar a los que sobreviven de manera clandestina y anónima por las calles de
la ciudad, y confían en encontrar una manera digna de ganarse el pan.
Quiero
hacerme consciente de la bondad que anida en el corazón, y agradecer todo gesto
humilde, pequeño, de los que pasan por la vida ofreciendo lo más noble de sí
mismos.
Con
sincera admiración y gratitud a todos los que sois parábolas y semillas de
bondad, verdad y belleza.
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