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SINODO DE LA PALABRA En estos días en que recordamos y oramos por el Sínodo que se está celebrando en Roma sobre un tema básico para nuestra vida de cada día, “la Palabra”, os compartimos la intervención que tuvo ayer el Maestro de la Orden Fr. Carlos Azpiroz Costa, conscientes de que podéis acceder a ella en otras muchas weeb, pero también convencidas de que a alguien le será más fácil leerla en la nuestra.
El "primado" de la Sagrada Escritura tiene su fundamento en la misma vida trinitaria. Bien lo han comprendido los grandes Doctores medievales (San Alberto, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino) para los cuales la procesión de las personas, en la unidad de la esencia divina, es "la causa y la razón que explica la procesión de las criaturas mismas. El Verbo, genitus Creator, tiene, de hecho, del Padre, ab aeterno, la voluntad de encarnarse y de sufrir por nosotros. Dios ha querido revelarse a la humanidad en modo humano, a través de culturas, personas y lenguajes humanos y a través de la vida misma de Jesús. Si este modo es para nosotros una garantía del valor de nuestra naturaleza, de la historia y de las culturas humanas - con sus diferentes lenguajes -, esto nos pone también frente a complejos problemas de interpretación.
Así como, de hecho, la realidad de la creación no es racionalmente comprensible sin un adecuado fundamento metafísico, así también el conocimiento de la Sagrada Escritura requiere un atento examen de las culturas y de los géneros literarios con los cuales fue expresada, para una menos inadecuada percepción de su sentido literal, y también para un reconocimiento de la cualidad analógica de los términos que en ella se utilizan. Toda la Iglesia, en su incansable anuncio, continúa confiando con esperanza a cada cultura la "buena noticia", para que sea recibida, comprendida con mayor plenitud, vivida y nuevamente anunciada con acentos nuevos. En la historia reciente de la Iglesia, con no pocas dificultades, se han puesto de relieve las exigencias de esta interpretación "crítica" del texto y por lo tanto de las Sagrada Escritura (P. Marie-Joseph Lagrange O.P., 1855-1938), que pone en evidencia también su fundamento histórico y su riqueza: el ser, justamente, un canto a muchas voces. La fe cristiana además, por cuanto es "religión", debe ser considerada, antes que nada "religión del Espíritu", porque el Nuevo Testamento es principalmente el mismo Espíritu Santo que produce en nosotros la caridad y sólo secundariamente, siendo también "letra", puede ser considerada "religión del Libro".  Este proceso de revelación y de salvación es también una revelación de la veritas iustitiae de nuestra vida, de la justicia de Dios que es fundamento de la verdad de nuestro ser y que para nosotros es, antes que nada, "justicia justificante", es decir fundada en su misericordia, que es el presupuesto permanente de la divina justicia, porque es su raíz primera y su coronamiento. |