SANTO DOMINGO 2009¡Ay de mí si no evangelizara! Queridas Hermanas: Dicen que en algún momento podremos quizás escuchar la voz auténtica de Jesús, cuando podamos captar las vibraciones que su voz dejó en la atmósfera... A pesar de la ilusión que nos podría hacer esa realidad, tenemos al alcance de la mano, algo superior y mucho más hermoso y que además no depende de los adelantos científicos, sino solo de nuestra voluntad, ya que la parte de Dios esta asegurada. Ya en el siglo XIII Domingo captaba la voz de Jesús en su corazón contemplativo y hacia de ella el impulso interior que movía toda su vida: “Ve y predica”... Estas palabras recogidas precisamente en el “logo” siguen hoy resonando para nosotras que nos comprometimos a dejarnos arrastrar por la “corriente de Domingo”, que quisimos responder a la llamada para hacer realidad el deseo ardiente de nuestro Padre: “Predicar a los cumanos”, es decir, a aquellos a quienes no ha llegado aun la “Buena Noticia”.
Domingo se dejó quemar en el “Fuego de la llamada”, pudiendo repetir con Pablo:” ¡Ay de mi si no evangelizara!” Y se dejó arrastrar por el Espíritu que rompe moldes y barreras... Por eso podemos contemplarle discutiendo con los herejes y ofreciéndoles no solo “palabras”, sino “la Palabra” viva, encarnada y grabada hasta el fondo de su ser... Se sigue dejando arrastrar y nace Prulla, con aquel grupo de mujeres procedentes de la herejía; pero que habían visto el Rostro de Dios, a la luz del Fuego de Domingo y querían seguir fielmente la ruta descubierta... Domingo sigue acogiendo incansable el Fuego del Espíritu en aquellas noches contemplativas y continúa con el corazón totalmente abierto durante el día para que su Hoguera caliente, ilumine y vivifique a los hermanos... También con San Pablo pudo el gritar: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”... Y precisamente por eso, aceptando con total apertura y entrega lo que le iba ofreciendo la vida, transformó desde dentro a su sociedad, a su difícil época, la engendró y la dio a luz para el futuro ... ¿Os habéis sentido alguna vez como un poco desconcertadas al pensar: “qué puede significar Orden de Predicadores, en un momento en que todas las Ordenes se dedican a predicar...?” ¿No podríamos pensar en el milagro que Dios puede hacer con nuestro poquito de levadura, si la entregamos con generosidad? Aquel hombre fiel puso la suya en la Iglesia y esa levadura hizo fermentar toda la masa... Domingo nunca hizo de su carisma algo privado para el consuelo y apoyo personal, lo puso al servicio de la sociedad, de los hermanos... No importaba el coste, no los sacrificios que exigiera, no el dar la vida... Para Domingo, como para Pablo, todo lo que no fuera Cristo, se había transformado en algo sin valor, en desperdicio... Y es que la Fe verdadera, basada en el encuentro con Jesús, lleva necesariamente consigo un cambio en la escala de valores... Es decir: “Lo que fue importante para Cristo se hace importante para mí, lo que no tuvo valor para El no lo tiene para mí” Si no se da este cambio en la escala de valores, la Fe o no existe o esta muerta... Es importante, si queremos vivir con autenticidad que examinemos con sinceridad: “Mis alegrías ¿se identifican con las de Cristo y las de Domingo? ¿Sufro yo por las mismas cosas por las que sufrían ellos?” Una respuesta a esta pregunta, hecha con sinceridad, nos ayuda a descubrir cuales son los valores que, en realidad, mueven nuestra vida... No contemplemos a nuestro Padre con la alegre inmadurez con que un adolescente puede contemplar a sus ídolos... Eso no nos sirve para nada... Es necesario contemplarlo con la garra de mujeres maduras que tienen la conciencia de haber ofrecido la “única vida” que tienen por un ideal... Hermanas, sinceramente ¿Qué estamos haciendo con nuestro carisma? ¿ Es fuente de Vida, de Sanación, de Alegría interior, de Gozo en la Salvación para los hermanos que caminan con nosotras o simplemente, nos contentamos con ser buenas profesionales, buscadas y reconocidas como tales, mientras nuestros compañeros de ruta van a buscar en otras “fuentes” las respuestas que den sentido a su vida y a su muerte? ¿Les trasmitimos palabras bellas o fuerza interior del Espíritu? ¿Puede nuestra gente experimentar en nosotras el Amor incondicional de Dios? Porque, si en cualquier época existió esta búsqueda ansiosa, y generalmente inconsciente, del Amor de Dios; porque, como decía San Agustín: “Nos hiciste , Señor ,para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”; en nuestra época de soledades, de uso de las personas, la necesidad de experimentar un Amor incondicional es agobiante y empuja a miles de hermanos hacia las depresiones, las enfermedades mentales, las diferentes clases de drogas etc.. Sincerémonos ¿vivimos totalmente abiertas a Dios, abiertas sin limite a los hermanos, como Domingo? No hay otra forma auténtica de celebrar el recuerdo de nuestro Padre, ni de llamarnos sus hijas. Que Domingo nos ilumine con su estrella y acompañe con su fiel presencia nuestra ruta hacia la VERDAD ¡Feliz día de Nuestro Gran padre! Con mi oración y cariño de hermana. Sor Elvira Díez, O. P. Priora General |