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LLEVADAS POR EL ESPÍRITU
“Jesús lleno del Espíritu Santo se volvió del Jordán y era conducido por el Espíritu al desierto” Lc. 4,1-13
Muy queridas hermanas; Ante el tiempo de cuaresma, tenemos otra nueva oportunidad para profundizar más y más en la vida de Jesús, porque solo conociéndole a él, sabiendo como él vivió podemos seguirle con sinceridad. No nos podemos dejar llevar de la imaginación y hacer un Jesús a nuestro estilo, ya sea un Jesús dulzarrón, o el Jesús al que acudo cuando necesito algo. Jesús no es un centro sanitario de urgencias o un centro de soluciones rápidas para salir del paso. Jesús tiene que ser el motor de todo lo que es nuestra vida y el motivo de todo lo que vivimos. Esto solo lo conseguiremos siendo fieles a lo que el Evangelio nos narra de él. “No se puede amar lo que no se conoce”, no podemos enamorarnos de Cristo sino no lo conocemos desde dentro, sino experimentamos el gozo de leer su Palabra y de que vaya quedando en nuestro corazón un rescoldo, un interrogante, un nuevo deseo para comenzar el día con sentimientos evangélicos que son los que nos marcan una vida cristina.
Una vida cristiana, donde las Bienaventuranzas, donde el Sermón de la montaña, donde los diez mandamientos están marcando el itinerario de toda persona bautizada. Si esto no se da, no llegaremos a gozar de lo más grande que Dios nos ofrece en esta vida, la experiencia de vivir la Palabra día a día y de que la Palabra sea la fuerza para caminar en su verdad. “Jesús llevado por el Espíritu fue al desierto” Ese mismo Espíritu que impulso a Jesús para ir al desierto, es el que llevamos nosotras en nuestro corazón desde el bautismo, ese mismo Espíritu nos habla, nos impulsa, nos ilumina como lo hizo con el Señor. Jesús estaba viviendo un momento fácil a nivel social, él necesitaba un tiempo de soledad, de oración y de preparación para escuchar al Padre. Y allí, en la soledad del desierto el “enemigo” se hace presente. Y le presenta las mismas tentaciones que el mundo de hoy nos presenta a nosotras: Riqueza, honores, soberbia. No solo el tener es lo importante: El deseo de tener, la tentación de tenerlo todo en la vida. Jesús no negó que tuviera hambre, pero bien claro nos dejó que no solo de pan vive el hombre. Todas tenemos carencias de muchas cosas, a todo nivel. Necesitamos aceptación porque somos sociales. Llegamos a creer que eso es lo único importante y no toleramos, ni un juicio critico ni un error, ni un fracaso, ni una corrección. También nos dejamos seducir en nuestros apostolados con la idea de que tenemos que tener toda clase de preparación, cuantos más diplomas mejor, para que nuestro apostolado sea fructífero. Pensamos que tenemos que cubrir todas las necesidades materiales de los pobres con los que estamos en contacto en la misión donde trabajamos… no nos olvidemos. “no solo de pan vive el hombre” Lo nuestro es el anuncio de Cristo Salvador, que fue lo que hizo Jesús en este mundo, Nuestra solución está en la disponibilidad de aceptar lo que somos y tenemos y saber compartir entre nosotras nuestros, talentos, preparación, espíritu comunitario de fraternidad. Porque a Jesucristo hay que seguirle en pobreza. Tírate del templo: La seducción para que se tire... ¡que espectáculo hubiera sido!, todos hubieran quedado asombrados y esto hubiera sido una buena forma de comenzar a predicar con éxito. Bien claro nos dejó Jesús que el Reino de Dios no consiste en hacer milagros espectaculares, que el Reino de Dios es ganar el corazón del hombre para Dios. Los signos de Jesús siguen siendo pobres y humildes. Cuando Jesús hizo milagros siempre fueron para ayudar a los más pobres, a los que lo necesitaban y se lo pedían. Pero ya vemos que no condesciende cuando le piden que haga un milagro Mt.12-38. Su contestación es dura y tajante: “¡Generación malvada y adúltera!... Mirando nuestra realidad, ¿Cómo enfocamos el ideal de nuestro Instituto, de nuestra Provincia, Delegación y Comunidad? Buscamos lo espectacular, lo novedoso, lo que llama la atención, la publicidad, el adquirir fama?… ¿O arde en nuestro corazón la llama de Domingo que me inquieta y me mueve a ser cada día mas veraz y autentica en el seguimiento a Jesús, para llevar su mensaje con fuego de verdadero apóstol? Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, si me adoras: Adoración y servicio. “Solo a Dios adorarás” Lo que revela la presencia de Dios en este mundo es el servicio que hacemos a los hermanos. Dios no está en el poder. Jesús escoge amigos que esparzan la semilla, a todos los hombres. Toda la vida de Jesús y de sus discípulos esta marcada en la línea de la pobreza y de la libertad. Una libertad que Jesús dio a todos aquellos que se acercaron para seguirle. Algunos al ver que tenían que dejar mucho, se fueron. Fueron sinceros, pero Jesús aunque los miró con amor los dejó. Jesús es un hombre libre que lo demuestra cuando hace los milagros, hasta les pregunta: “¿quieres curarte?”. Jesús cura a la gente no porque sean judíos o paganos, los cura porque son hijos de Dios y necesitan su mirada de misericordia. Hermanas, vivamos este tiempo de Cuaresma zambullidas en la Palabra de Jesús, dejemos lugar para que sus gestos, sus enseñanzas, sus formas de amar y de acercarse a la gente vayan echando raíces en nuestro corazón para que seamos fuertes como Jesús para vencer toda clase de tentaciones que el mundo nos presenta: Tener, valer, ser. Una Cuaresma vivida a la par con Jesús nos llevará a la Resurrección gloriosa de la Pascua, y así seremos portadoras experienciales del Reino para nuestros hermanos.
Con todo cariño de hermana y los mejores deseos de RESURRECCIÓN para todas. Sor Elvira Diez O.P. Priora General
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